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19 jun 2011

Movimiento en el confín norte del Paraguay

Concepción.- (ABC) Una imagen inusual en este remoto paraje conocido como Tres Cerros, distrito de San Lázaro, en el extremo norte de la Región Oriental.

Cuando estuvo el equipo de ABC por el lugar (antes de los últimos cambios) se apreciaba una intensa actividad de maquinaria y personal. En 30 meses tiene que terminar la ruta asfaltada hasta Concepción, un sueño para una de las zonas más olvidadas del país.
El pequeño municipio de San Lázaro fue fundado el 15 de agosto de 1924, por el capitán de fragata Lázaro Aranda, ciudadano uruguayo que prestó servicio en la Armada Nacional durante la Guerra del Chaco.
De aquel entonces a hoy, el aislamiento de San Lázaro cambió poco: la población sigue pendiente de las canteras y el camino continúa siendo una gran esperanza.
Esperanzas en el camino
El gobierno de Fernando Lugo aceptó el desafío de construir una ruta pavimentada para unir las localidades de Concepción y Vallemí.
La obra requiere una inversión de 100 millones de dólares, a fin de pavimentar 170 kilómetros de un camino que hoy solo existe en los mapas porque en la realidad no pasa de ser un sendero.
El tiempo establecido para finalizar las obras es de 30 meses, de acuerdo con el contrato firmado con las empresas Consorcio Tagatiya, T & C SA y Benito Roggio e Hijos SA.
Es justo reconocer que buena parte del esfuerzo para sacar adelante el camino es mérito del Dr. Efraín Alegre, hasta hace unos días titular del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC).

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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS

Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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