Considerable aumento del caudal del río en Concepción
CONCEPCIÓN. El nivel de las aguas del río Paraguay frente al puerto local ha tenido un crecimiento considerable tras las últimas lluvias. Ayer la altura marcaba 5,07 metros, habiendo variado 29 centímetros más con relación al nivel que tenía el martes último.

Según datos de la Dirección de Meteorología e Hidrología en esta zona del país a los 6 metros ya se debe tener alerta, en tanto que a los 7 m la situación se torna crítica y a los 8 metros se da una marca de desastre.Desde hace varios días en el puerto de esta ciudad se nota una gran cantidad de camalotes, hecho que para los conocedores indica siempre una crecida en el nivel del agua. Las últimas precipitaciones sobre esta zona del país hicieron que se tenga una riada importante, pues los grandes afluentes del río Paraguay, ubicados aguas arriba, como el Apa y Aquidabán también subieron.Los datos de la Dirección de Meteorología e Hidrología indican que el río Paraguay está a menos de un metro para que se emita una alerta.Concepción cuenta en gran parte con defensa costera, pero frente al antiguo puerto se encuentra la isla Bonita, más conocida como Chaco’i, donde viven varias familias, y si el agua sigue subiendo los habitantes deberán abandonarla.También en la zona existen varios bancos donde algunas personas viven, así como en el extremo norte de la capital del primer departamento donde no se cuenta con muro de contención la riada afectará bastante.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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