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6 ene 2018

Alto Paraguay padece por la falta de ruta de todo tiempo

FUERTE OLIMPO. El aislamiento de nuevo afecta a pobladores del Alto Paraguay por las malas condiciones de los caminos a causa de las lluvias, por lo que las personas tienen que pasar odiseas para llegar adonde quieren ir.

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Las precarias embarcaciones que navegan por el río Paraguay son ahora casi los únicos medios de transporte en la zona. Una de ellas, denominada “lancha chica”, partió al mediodía de ayer desde Fuerte Olimpo rumbo a Vallemí, donde debía atracar a la medianoche.

Más de 80 pasajeros viajaron en ella en condiciones extremas por el escaso espacio disponible adentro.

Una de las pasajeras, Simona González, quien viajaba con su familia, dijo que “apenas podemos movernos de nuestros asientos por el reducido espacio”. Varios niños estaban en el lanchón.

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La unica forma de transporte en Alto Paraguay

La mayoría de estas personas viajan Vallemí para desde ahí abordar un bus que las lleve a la capital del país.

Como consecuencia de los caminos intransitables, el servicio de ómnibus que cubre el trayecto desde Asunción a comunidades de Alto Paraguay dejó de operar temporalmente desde hace algunas semanas.

En la noche de ayer otra embarcación que tenía como destino la ciudad de Concepción debía pasar por el puerto de Fuerte Olimpo y luego por los de otras ciudades para transportar a otros pasajeros.

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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS

Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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