Paso Barreto: Preocupante crecida de arroyos y ríos
PASO BARRETO, departamento de Concepción. Varios arroyos que cruzan por este distrito y por el de Loreto, por haberse desbordado, han dejado semiaisladas a varias comunidades del departamento de Concepción. En la tarde de ayer pobladores de Paso Barreto informaron que, por otra parte, el nivel del río Aquidabán se ha estabilizado y tiende a bajar.

El crecimiento del caudal del arroyo Pitanoaga en la zona donde está construido el puente, produjo que la zona quede semiaislada.Las últimas lluvias caídas han hecho que los afluentes que cruzan por esta parte del primer departamento se hayan desbordado y aneguen los caminos.Desde la noche del miércoles que no se podía llegar a Paso Barreto por el lugar conocido como “Cruce X” porque las aguas del arroyo Pitanoaga pasaron sobre la ruta en la zona donde fue construido recientemente una pasarela.En esa zona la municipalidad local, administrada por Bruno Piccinini (ANR, cartista) puso una canoa para que las personas puedan cruzar el cauce hídrico, incluso con sus motocicletas.Para llegar a Paso Barreto desde otros sectores también hay dificultad. Por ejemplo, viniendo desde la ciudad de Loreto, el arroyo Tajy solo se pasa en canoa, la otra salida y entrada a esta ciudad es por el camino que une con la colonia Hugua Ñandu, pero los arroyos Trementina y Kure’y también se han desbordado y solo se pasa el cauce en canoas, según el reporte de los vecinos.
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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