Celebran 50 años del título de Nacional
CONCEPCIÓN. El próximo sábado 17 se recordarán los 50 años de la obtención del primer título de campeón de la Liga Concepcionera de Fútbol (LCF) en el Nacional Interligas temporada 67/68. Para el festejo, que será en el quincho del Hotel Las Marinas, ubicado en el barrio Itacurubí de esta capital del primer departamento, se prevé la presencia de algunos de los participantes de aquella gesta deportiva.
El equipo de la “V” azul había iniciado su camino a su primer campeonato Interligas en 1967. El conjunto concepcionero era dirigido por Ranulfo Miranda y se mantenía invicto en la zona norte, donde enfrentó a rivales como Amambay, recordó el exintegrante del equipo Cipriano Ramírez González, que en aquella época tenía 16 años. Contó que en la etapa previa a las finales, que se disputaron en Asunción, el plantel se concentraba en un cuartel militar local.
El exjugador del Club Mariscal López de Concepción y otros clubes como Guaraní, en Asunción, relató que la Navidad de 1967 pasaron todos juntos en la concentración y el 30 de diciembre fueron a Asunción en avión. Dijo que en la capital se enfrentaron a equipos como Liga del Sud, Liga Encarnacena y en la final a la Liga Luqueña con la que en el primer juego empataron 0 a 0 y en el segundo la victoria fue para los norteños por 4 a 2.
Los tantos para los ya dirigidos por Benjamín Fernández –porque Ranulfo Miranda fue a Colombia a trabajar– fueron anotados por Aníbal Ríos en dos ocasiones, Juan Sixto Rojas y Roberto Cañete. Además de los goleadores, también integraron el plantel Wilfrido Irala, César Del Padre, Pedro Sosa, Edilson Doldán, Salvador Rodríguez; Silvio Jara, Marcelino Ovelar, Jacinto Paredes, Luis Ayala; Eduardo Villarta, Cipriano Ramírez, entre otros.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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