Militares pedirán “la baja”

"El que no tiene baja, se baja", la frase retumba de nuevo en nuestros oídos. Los militares harán cumplir el Servicio Militar. Insisten en que la ley sigue vigente y debe acatarse. En tanto que los objetores afirman que se revive una normativa de la dictadura para “sembrar zozobra" entre los jóvenes.
El general Migdonio Godoy, director de la Digerrmov, (Dirección General de Reclutamiento y Movilización) aseguró a Radio UNO, que aplicarán la Ley 569, que establece que los jóvenes de entre 18 a 25 años presten sus servicios militares en unidades castrenses. Argumentó que la citada ley del año 1975 sigue vigente y que sólo el art. 48 de la misma fue derogado. "Hay que declararse objetor o sino necesariamente deben hacer Servicio Militar" expresó el jefe castrense, dejando en claro que la decisión de hacer cumplir la ley partió de ellos y no del presidente de la República como se manejó en un primer momento.
"Los jóvenes que no cumplan con esta ley y tampoco se declaren objetores de conciencia se exponen a pagar multas" insistió el director. Recordó que las empresas que emplean a personas sin requerir la baja correspondiente también son pasibles de multa con hasta tres salarios como lo establece el artículo 47 de la ley del SMO.
"Enviamos notas a algunas empresas para recordarles que el cumplimiento de la ley debe hacerse", remarcó el general. Dijo que seguirán insistiendo con los ciudadanos para que se cumpla con lo establecido. Se refirió también a la Ley 4013 de la objeción de conciencia, que establece un servicio sustitutivo al servicio militar. Señaló que la aplicación de la normativa está a cargo de la Defensoría del Pueblo.
Así mismo destacó las "bondades" que implica la presencia de jóvenes en las FF.AA. "Nosotros ofrecemos buena alimentación, salud, inclusive tenemos un convenio con el SNPP para la formación profesional, ayudamos también a los adictos a rehabilitarse".
Fuente: Hoy
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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