El Frigorífico Concepción se niega a pagar más impuesto
CONCEPCIÓN.- Directivos del Frigorífico Concepción, de Concepción, anunciaron que no abonarán el aumento del impuesto estipulado por la Municipalidad a pedido de algunos concejales. Explicaron que su asesoría jurídica decidirá las acciones a tomar.
La Municipalidad de la capital departamental comunicó oficialmente al frigorífico, a través de una nota, que debe abonar 800 guaraníes más, por cada ganado faenado en concepto de impuestos de marcas y señales de Hacienda. Esto es sumado a los 2.500 guaraníes que abona por impuesto al faenamiento. Además, debe abonar 10.000 guaraníes por solicitud de permiso para los faenamientos.
Marcos Helmann, gerente administrativo de la industria cárnica, indicó que de acuerdo a su criterio es imposible que la Municipalidad abuse con la empresa con el aumento de un impuesto, que está estipulado por ley, y cuyo dinero queda a la comuna. "Con ese criterio sería igual que la Municipalidad quiera alzar el IVA a 12 por ciento", explicó.
Agregó que el aumento estipulado por la Municipalidad por tasa de marcas y señales debe abonar el ganadero comercializador y no la empresa frigorífica. "Tenemos la ley y sabemos que se cobra en el lugar de faenamiento, pero debe pagar el ganadero y no la industria", explicó.
En otro momento, el gerente administrativo indicó que la nota recibida de la Comuna enviará a la asesoría jurídica de la empresa, a los efectos de analizarla y responder a las autoridades con argumento, basado en la ley nacional.
EVASIÓN.
El gerente de Frigorífico Concepción salió al paso de algunas afirmaciones realizadas por concejales municipales de Concepción, que trataron a la empresa como evasora de impuesto.
Dijo que no es así y aclaró que el problema fue un retraso en el pago del impuesto al faenamiento, entre agosto y diciembre del año pasado por la fiebre aftosa.
Fuente: UH
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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