Belén cumple 252 años de existencia
Los habitantes de "La ciudad del Trópico" como le llaman popularmente, celebran un nuevo aniversario de fundación distrital.
La ciudad fue la ultima Reducción Jesuítica a ser fundada, el 23 de agosto de 1760 por el padre Jesuita José Sánchez Labrador, con el nombre de Nuestra Señora de Belén de los Mbayá, reducción jesuita. En la región habitaban los Mbayá que eran una tribu de indios guaraníes.

En los primeros años de su fundación se vio afectada por varios problemas, por ejemplo una epidemia de viruela, expulsión de los sacerdotes jesuitas del Paraguay y riñas entre los indígenas reducidos. Se encuentra en el departamento de Concepción en pleno Trópico de Capricornio y a orillas del Río Ypané.
Es una localidad antigua y pintoresca, que cuenta con un importante balneario municipal. Su acceso es por camino de tierra y dista 21 Km. de Concepción. Se encuentra a 435 km. de la ciudad de Asunción. En la ciudad existen casonas con rasgos coloniales de importante valor histórico, que si bien son sencillas reviven el rico pasado histórico de la ciudad y se puede observar la importante influencia cultural y arquitectónica de la colonia en toda la ciudad.
Los pobladores de Belén se dedican al cultivo de frutas y producción y procesamiento de yerba mate, también cuenta con la presencia de industrias y explotación forestal en dicha región. Podemos visitar Belén por las Rutas III "Elizardo Aquino" y IX "Carlos Antonio López". En Belén se realiza turismo ecológico y de estancia. Las actividades por el aniversario siempre son recordadas con desfiles estudiantiles, fiesta con la elección de Reina, y Festival Artístico.
¡¡¡Feliz Aniversario!!!
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
No hay comentarios:
Publicar un comentario